¿Quién eres?
La pregunta es bastante inquietante: una indagación cada vez más compleja, demasiado matizada para reducirla a simples títulos profesionales y tipos de horóscopo. ¿Por qué? Podría revelar lo que entendemos sobre nuestra identidad personal si no tenemos cuidado. Como diría Nietzsche, "La vida es sufrimiento", pero quizás sea simplemente un proceso de autodescubrimiento.
¿Cómo se puede reducir un objetivo a algo tan insignificante como elegir un café? El café comenzó modestamente como un producto cotidiano. El auge industrial de principios del siglo XX marcó la primera ola: en aquel entonces, el café se preparaba simplemente en latas o paquetes instantáneos para su consumo rápido. Los aspectos más refinados, como el sabor, eran secundarios; lo importante era poder beberlo rápidamente, no en minutos. En aquella época, el café era el desayuno de todo trabajador antes de empezar la jornada, y no había tiempo que perder. Por eso, el sabor no era una prioridad para la primera generación de bebedores de café. ¡Países como Estados Unidos y Japón se desarrollaban a un ritmo vertiginoso! No les importaban las nimiedades.
No me malinterpreten, no decimos que la gente fuera robots, pero el café, tal como lo entendemos, está influenciado por el tiempo, y esto también se aplica a la segunda ola: la globalización y una especie de progreso tecnológico, la era en la que el café se produce de forma rápida y en grandes cantidades, a escala y, sí, de manera eficiente. La década del 2000 se caracteriza por el auge de cadenas de café como Starbucks y Gloria Jeans, donde los amantes del café se reúnen en ambientes cómodos y lujosos. El café se ha convertido en un estilo de vida, más que una simple bebida.
El café ya no se bebe a tragos; es una herramienta para propósitos más importantes, como estudiar la tolerancia al café o incluso ahorrar energía durante reuniones de negocios importantes. Los bebedores de café de la segunda ola se han convertido en investigadores y sienten curiosidad por los orígenes del café en sus tazas. ¿Dónde se cultiva o se tuesta? Quizás la supervivencia ya no sea la máxima prioridad, y la accesibilidad se esté convirtiendo en la norma. Este cambio nos permite hacernos preguntas ahora. La identidad personal (y la del café) es algo de lo que ahora debemos ser conscientes; ¡Debemos hacernos preguntas! ¿Y qué hay de la tercera ola? El desarrollo más reciente del café como alimento artesanal, al igual que el vino y el queso. Como Nietzsche, buscamos consuelo y afirmación en la vida, y los encontramos en el café; comprar una taza de café "Blue Bottle" o incluso ir a una cafetería especializada, que ya no se considera "hipster". La calidad del café se ha controlado mucho más rigurosamente en los últimos años, al igual que en la era de la información. Las marcas prestan más atención que nunca al origen de sus granos y nos explican qué los hace especiales y deliciosos. También organizan eventos para educar a los amantes del café sobre los matices de su sabor. El contenido es crucial; a la vez tranquilizador y cautivador, como la intensa emoción de la introspección y la reflexión existencial.
Esta es solo una breve introducción al mundo del café de especialidad. Pero adentrarse en este fascinante mundo es el punto de partida ideal, para que la pregunta "¿Quién eres?" deje de atormentarnos. Un enfoque más gradual podría ser descubrir qué "tendencia" se ajusta mejor a nuestros hábitos de consumo de cafeína.
